domingo, 28 de junio de 2009

EL ARTE DE DIOS LA CREACION Y EL DESASTRE DEL HOMBRE: LA CAIDA


En el principio creó Dios los cielos y la tierra. (Gn 1.1)

La Biblia comienza con esta magnífica y fascinante declaración, que nos retrotrae a los comienzos de nuestro mundo. En estas pocas palabras, el autor establece las grandes verdades fundacionales de que hay un solo Dios, quien existía en los comienzos, y que toda la creación es obra suya. Todo descansa en esto, y desde aquí discurre toda la narración bíblica.

La creación del mundo

A continuación tenemos una descripción de la creación, que comienza:

Dijo Dios: «Sea la luz». Y fue la luz. Vio Dios que la luz era buena, y separó la luz de las tinieblas. Llamó a la luz «Día», y a las tinieblas llamó «Noche». Y fue la tarde y la mañana del primer día. (Gn 1.3-5)

Cada uno de los dramáticos actos creadores comienza con las palabras: «Dijo Dios: “Sea...”» o «“Haya…”», y termina con las palabras: «Y fue la tarde y la mañana», y el número del día.
La creación del mundo se nos describe en el lenguaje de la poesía y los acontecimientos se ordenan dentro de un patrón perfecto. La poesía no solamente comunica belleza; es también un maravilloso vehículo para transmitir verdad. Las afirmaciones no son meras declaraciones de carácter científico sino que representan la verdad, con muchos estratos de significado. Pueden ser entendidas simplemente por lo que expresan en primera instancia, o se puede descubrir y apreciar también algo del significado subyacente. El relato de Génesis no pretende presentar un informe fáctico sobre cómo Dios creó el mundo —digamos, en siete días literales— sino que permite al lector absorber la verdad esencial sobre la creación: el sol, la luna, las plantas, los animales y los seres humanos entraron en existencia por el magnífico poder de Dios y en respuesta a su expreso deseo y mandato.

Hombre y mujer

A medida que se desarrolla el relato, los mares turbulentos son contenidos, el mundo es vestido de árboles y plantas, y la tierra, el mar y el aire se llenan de criaturas vivientes. Pero cuando hace a los seres humanos, el propósito creador de Dios se describe de una manera diferente.

Entonces dijo Dios: «Hagamos al hombre a nuestra imagen, conforme a nuestra semejanza; y tenga potestad sobre los peces del mar, las aves de los cielos y las bestias, sobre toda la tierra y sobre todo animal que se arrastra sobre la tierra». (Gn 1.26)

Hombres y mujeres fueron hechos para parecerse a Dios de una manera imposible para la creación animal. Hombres y mujeres tendrían la capacidad de amar, de recordar, de elegir y de estar en relación con Dios mismo. También fueron creados para ser agentes de Dios, a cargo del resto de la creación, para administrarla bien. El autor no percibe a los seres humanos como resultado del azar ciego ni a merced de planetas y estrellas. Los describe como una obra artesanal de un Dios amante que los diseñó para gobernar su mundo y —algo aún más asombroso— para gozar de su amistad. Es una escena perfecta y el autor concluye el relato con las palabras:

Y vio Dios todo cuanto había hecho, y era bueno en gran manera. (Gn 1.31)

Un segundo aspecto de la historia es la creación de la mujer como una pareja para el hombre, en igualdad con este. Dios los acerca y el autor resume allí el criterio de Dios acerca del matrimonio:

Por tanto dejará el hombre a su padre y a su madre, se unirá a su mujer y serán una sola carne. (Gn 2.24)

En lenguaje poético, el autor ha descrito el vasto alcance de la buena creación de Dios. Ha dado respuesta a algunas de las preguntas más profundas sobre el origen y la finalidad de la vida. Nos ha presentado ante un mundo perfecto.
Pero todos sabemos que la vida no es perfecta. Incluso en el mundo natural hay perturbación y caos, y entre los seres humanos hay codicia, ira, explotación y crimen. De modo que el autor relata en seguida, siempre en el lenguaje de la poesía, cómo se introdujeron estos elementos extraños en ese mundo perfecto.

Tragedia

El primer hombre y la primera mujer, Adán y Eva, vivían en el hermoso Jardín del Edén, ocupándose de plantas y animales, en feliz compañía de Dios. Tenían completa libertad, excepto por una condición:

Del árbol del conocimiento del bien y del mal no comerás, porque el día que de él comas, ciertamente morirás». (Gn 2.17)

Esas fueron las palabras de Dios. El nombre del árbol nos da una clave sobre su significación. Hombres y mujeres pretenderían saber por sí mismos lo que era bueno o malo para ellos. Eso destruiría la inocencia e introduciría un conocimiento peligroso. Comer de ese fruto traería como resultado la muerte.
La narración describe cómo la astuta serpiente tentó a Eva para comer el fruto prohibido. En otra parte de la Biblia se dice que la serpiente es el nombre dado a Satanás, el enemigo de Dios y de la humanidad. Eva tomó el fruto porque vio que era «agradable a los ojos y deseable para alcanzar la sabiduría». Ella también le dio un poco a Adán y, cuando hubieron comido, sus ojos se abrieron. Habían perdido su inocencia. Tomaron conciencia de su desnudez delante de Dios y el uno frente al otro. Por primera vez sintieron vergüenza de encontrarse con Dios y se escondieron de él. Habían elegido la autonomía y la desobediencia en lugar de la dependencia amorosa de Dios, su Hacedor; y por este acto la creación entera se desquició. Este trágico acto desencadenó una multitud de amargas consecuencias.
Dios aparece hablando a la serpiente y a Adán y Eva, mostrándoles las consecuencias de sus actos. De ahora en adelante la tierra dará espinos y abrojos. La relación entre los sexos se echará a perder por la explotación. La muerte física los alcanzará, aunque no en forma inmediata. La muerte espiritual ya había destruido su estrecha relación con Dios. En un acto profundamente significativo, Adán y Eva fueron expulsados de su jardín paradisíaco. Sangre, sudor, trabajo y lágrimas estaban esperándoles.
La poesía de estos primeros capítulos de Génesis es seguida por informes narrativos sobre los primeros descendientes de este primer hombre y de esta primera mujer. Su hijo Caín mató a su hermano Abel, por celos, y sus descendientes prosiguieron la espiral de creciente pecado y violencia. Finalmente:

Vio Jehová que la maldad de los hombres era mucha en la tierra… y se arrepintió Jehová de haber hecho al hombre en la tierra. (Gn 6.5-6)




Otras historias sobre la creación y el diluvio



Además de la narración bíblica, hay otras primitivas historias de la creación y de una gran inundación, que nos llegan de Babilonia. Algunas de las ideas se asemejan a los relatos bíblicos; pero las diferencias, especialmente en el concepto de Dios, son muy marcadas. El Dios de Génesis es un solo Dios, no varios dioses, y el hombre y la mujer son la obra culminante de su creación. En el relato babilónico, los seres humanos aparecen como una idea tardía, conveniente para los dioses, a quienes debían alimentar y servir. El Dios de Génesis actúa por amor y justicia, y no por capricho o egoísmo.



El diluvio
Dios determinó borrar su creación con una inundación, pero encontró un hombre bueno, Noé, quien confiaba en él y le obedecía, aun en esos días tenebrosos. A pedido de Dios, Noé construyó una enorme embarcación —el arca— para preservar a su familia y a miembros del reino animal. Noé también intentó persuadir a quienes lo rodeaban para que retornasen a Dios, pero sin éxito. Cuando vino el diluvio, Noé y su arca con su precioso cargamento sobrevivieron y, cuando finalmente emergieron, construyeron un altar y dieron gracias a Dios. Dios prometió que nunca más enviaría otro diluvio y entregó el arco iris como signo de su inquebrantable promesa.

Batchelor, Mary, ¡Abramos la Biblia!, (Miami, FL: Sociedades Bíblicas Unidas) 1999.

domingo, 14 de junio de 2009

TIENES UN GUARDADOR LAS 24 HORAS DEL DIA.


1 Alzaré mis ojos a los montes;
¿De dónde vendrá mi socorro?
2 Mi socorro viene de Jehová,
Que hizo los cielos y la tierra.

3 No dará tu pie al resbaladero,
Ni se dormirá el que te guarda.
4 He aquí, no se adormecerá ni dormirá
El que guarda a Israel.

5 Jehová es tu guardador;
Jehová es tu sombra a tu mano derecha.
6 El sol no te fatigará de día,
Ni la luna de noche.

7 Jehová te guardará de todo mal;
El guardará tu alma.
8 Jehová guardará tu salida y tu entrada
Desde ahora y para siempre.

Salmo 121
Reina Valera Revisada (1960), (Estados Unidos de América: Sociedades Bíblicas Unidas) 1998.

domingo, 10 de mayo de 2009

MUJER A LA MEDIDA DE LA BIBLIA



MUJER VIRTUOSA ¿QUIEN LA HALLARÁ?
PORQUE SU ESTIMA  SOBREPASA
LARGAMENTE A LA DE LAS PIEDRAS PRECIOSAS.
EL CORAZÓN DE SU MARIDO ESTÁ EN ELLA CONFIADO.
Y NO CARECERÁ DE GANANCIAS.
LE DA ELLA, BIEN Y NO MAL
TODOS LOS DIAS DE SU VIDA
BUSCA LANA Y LINO
Y CON VOLUNTAD TRABAJA CON SUS MANOS
ES COMO NAVE DE MERCADER;
TRAE SU PAN DE LEJOS
SE LEVANTA AUN DE NOCHE
Y DA COMIDA A SU FAMILIA...
MUCHAS MUJERES HICIERON EL BIEN;
MAS TÚ SOBREPASAS A TODAS.
ENGAÑOSA ES LA GRACIA Y VANA
LA HERMOSURA.
LA MUJER QUE TEME A JEHOVÁ,
ESA SERÁ ALABADA.
DADLE DEL FRUTO DE SUS MANOS
Y ALABENLA EN LAS PUERTAS SUS HECHOS...  
PROVERBIOS 31: 10- 31

HA HABLADO LA PALABRA...

domingo, 3 de mayo de 2009

SABIDURÍA DE LO ALTO




OYE HIJO MIO, LA INSTRUCCIÓN DE TU PADRE, Y NO DESPRECIES LA DIRECCIÓN DE TU MADRE; PORQUE ADORNO DE  GRACIA SERÁN A TU  CABEZA, Y COLLARES A TU CUELLO.
HIJO MÍO, SI LOS PECADORES TE QUISIEREN ENGAÑAR, NO CONSIENTAS.
SI DIJEREN VEN CON NOSOTROS ; PONGAMOS ASECHANZA PARA DERRAMAR SANGRE, 
ASECHÉMOS  SIN MOTIVO  AL INOCENTE ; LOS TRAGAREMOS VIVOS COMO AL SEOL, Y ENTEROS COMO LOS QUE CAEN EN UN ABISMO; HALLAREMOS RIQUEZAS DE TODA CLASE,  LLENAREMOS NUESTRA CASA DE DESPOJOS;
ECHA TU SUERTE ENTRE NOSOTROS; TENGAMOS TODOS UNA BOLSA.
HIJO MIO NO ANDES EN CAMINO CON ELLOS.  APARTA TU PIE DE SUS VEREDAS, PORQUE SUS PIES CORREN HACIA EL MAL, Y VAN PRESUROSOS A DERRAMAR SANGRE.
PORQUE EN VANO SE TENDERÁ LA RED; ANTE LOS OJOS DE TODA AVE; PERO ELLOS A SU PROPIA SANGRE PONEN ASECHAZAS  Y A SUS ALMAS TIENDEN LAZO...

PROVERBIOS 1: 8-19

HA HABLADO LA PALABRA


jueves, 23 de abril de 2009

RECOMPENSA A CAMBIO DE INTEGRIDAD

                                              FOTO DE  DANIEL MÉNDEZ FOTOPERIODISTA

Salmo 15

"Jehová, ¿Quien habitará en tu tabernáculo? ¿quien morará en tu monte santo?
El que anda en integridad y hace justicia, y habla verdad en su corazón.
el que no calumnia con su lengua, ni hace mal a su prójimo.
ni admite reproche alguno contra su vecino.
Aquel a cuyos ojos el vil es menospreciado; pero honra a los que temen a Jehová.

El que aun jurando en daño  suyo, no por eso cambia.
Quien su dinero no dió a usura.
Ni contra el inocente admitió cohecho.

EL QUE HACE ESTAS COSAS NO RESBALARÁ JAMÁS"






HA HABLADO LA PALABRA

miércoles, 22 de abril de 2009

LA PROSPERIDAD DEL JUSTO ES PARA SIEMPRE.


Bienaventurado el varón que no anduvo en consejo de malos, ni estuvo en camino de pecadores, ni en silla de escarnecedores  se ha sentado; sino que en la Ley de Jehová  está su delicia, y  en su ley medita de día y de noche; y será como árbol plantado junto a corrientes de aguas, que da su fruto a su tiempo y su hoja no cae;   y todo lo que hace prosperará.

No así los malos que son como tamo que arrebata el viento. 
Por tanto, no se levantarán los malos en el juicio; ni los pecadores en la congregación de los justos,  porque Jehová conoce el camino de los justos, más la senda de lo malos perecerá. 

SALMO UNO

HA HABLADO LA PALABRA...